miércoles 1 de febrero de 2012

Racing vs San Lorenzo 1972

Solo basta con repasar las formaciones de estos dos equipos, para saber porqué nos gusta tanto recordar estos años. Leyendas, mística, amor por el fútbol. Algo que prácticamente ya no se ve. A 7 fechas de finalizar el campeonato metropolitano, se enfrentaban el 13 de agosto de 1972 el San Lorenzo que finalmente saldría campeón y su perseguidor, Racing de Avellaneda, que jugando de local contaba con la chance de acortarle puntos a los Santos y debía ganar si o si para acortar esa distancia, que al final será indescontable.
San Lorenzo era un equipo aplicado a las marcas, pero con un terrible peso ofensivo. Contaba con Veglio, el ratón Ayala y el poco dúctil Scotta, pero que con su terrible y legendario zapatazo mantenía en vilo a todas las defensas. Racing en cambio no contaba con ese poderío ofensivo, pero su juego colectivo de mediocampistas y defensa emparejaban el cotejo, juntándose en mitad de cancha, dando toques cortos en el manejo del balón hasta llegar al área contraria y de ésta manera es que el local abre el marcador por intermedio de Carlitos Squeo a los 8m. del segundo tiempo, que de arremetida mete un zurdazo abajo luego de unos cuantos firuletes del chango Cárdenas dentro del área de San Lorenzo. Aquí el juego gana en intensidad y los protagonistas dejan volar sus cualidades futbolísticas. El puntero del campeonato se olvida de las marcas y el segundo tiempo se transforma en un gran partido donde los protagonistas desnudan sus virtudes y defectos, favoreciendo al espectáculo. Van y vienen, se quieren ganar, como esos
viejos boxeadores que buscaban lastimar sin miedo al contragolpe. A los 29m. Rosl recorre el sendero del 7 y manda el centro buscando la cabeza de Cocco, pica éste forcejeando con Rizzo quién busca obstaculizarlo pero increíblemente lo toma del brazo y lo derriba dentro del área. Penal que convierte el ratón a la izquierda del invencible pato Fillol. Para lo polémica quedará el penal no cobrado a Wolff a los 90’, cuando es empujado de atrás por Rosl al entrar al área y cae en uno de los últimos intentos de Racing por llevarse los dos puntos, en ese último centro a la olla aterriza de panza al piso. Para colmo, Irusta andaba por el aire a puro puñetazo tratando de alejar el balón, y cuando cae lo hace sobre el bueno de Quique, quién soporta los 90 kilos del arquero y se lesiona ambas piernas. Pudo haber sido victoria de Racing, pero en el saldo general San Lorenzo fue más, como todo ese año.
Gol anulado a Scotta en el primer tiempo
El penal que Rizzo le comete a Cocco


EL GOL DE CARLOS SQUEO



 LA POLÉMICA
Minuto 90', penal no cobrado a Quique Wolff no cobrado por el árbitro.
Encima Irusta se cae sobre Wolff quién ya estaba caido.

 EL EMPATE
El penal convertido por Ayala





 Resumen del partido.






RESTO DE LA FECHA


 PRÓXIMO INFORME: SELECCIÓN ARGENTINA

martes 29 de noviembre de 2011

Independiente vs Inter. Final intercontinental de clubes 1964

Noche de copas, de las de antes. Se enfrentaban por la copa intercontinental de 1964, el campeón de América Independiente, y el campeón de Europa Internazionale de Milán. El primer partido se jugó en Avellaneda el miércoles 9 de septiembre e Independiente consigue un gran triunfo por 1 – 0 con gol de su número 10 Mario Rodríguez a los 14m. del 2° tiempo.


El campeón de América era prácticamente imbatible por estas tierras, con su buen juego que nos tuvo acostumbrado por muchos años. Pero por estos años en donde no se conocía Internet, celulares e inclusive muy pocos videos, poca información se tenía de los rivales y esto lo padeció Independiente, porque el Inter dirigido por el argentino Helenio Herrera, “el Mago”, con muy poquito logró embarullar al Rojo con algo que era prácticamente desconocido en América. La táctica. Los italianos con un esquema férreo y gran disciplina táctica, no dejó desarrollar el juego del equipo argentino con simples movimientos. Delanteros que anticipaban a defensores y defensores que anticipaban a delanteros, de arriba y de abajo, mordiendo e imponiendo físico. Inter era un clásico equipo italiano, correr mucho con mucha marca y cuando los defensores anticipaban el juego una y otra vez de Independiente, lanzaban pelotazos para que sus gigantes delanteros anticiparan a los defensores argentinos, aguantando la presión de estos. Algo así como el Vélez de Bianchi, que con los pelotazos de Chilavert al Turco Asad y al Turu Flores disfrutaron de muchas vueltas. Para colmo, Independiente pierde a los 34m. del primer tiempo a uno de sus hombres con mayor personalidad y solvencia, Tomás Rolan, que cuando estaba jugando su mejor partido se lesiona y tiene que retirarse del campo de juego. Al no permitirse cambios de jugadores como iba a suceder años después, Independiente debió jugar con 10 el resto del encuentro, como si le hubieran expulsado uno. Ante esta situación, el empate que había venido a buscar Inter era mirado con cariño también por el equipo argentino, que al encontrarse con un jugador menos y su juego maniatado, equivoca el camino y pretende jugar a lo que no sabía, quería correr más que los jugadores del Inter, algo que estos hicieron toda la vida, y lanzar pelotazos al área italiana en vez de poner el balón bajo la suela. Independiente pretendía jugar como los italianos sin serlo, sin la preparación ni la mentalidad de estos. Chocaban una y otra vez contra ese muro defensivo, desgastando físico y también lo psíquico. La defensa tampoco ofrecía muchas garantías al faltar Rolan, Acevedo y Ferreiro hacían lo que podían junto a Pepé Santoro, resolviendo situaciones sobre la marcha.

Tomás Rolan tuvo que dejar la cancha lesionado
Sin embargo la fortuna estaba del lado argentino, porque uno de esos tantos pelotazos lanzados al área del Inter, encuentra el gol, gracias al tenaz buscador de pelotas imposibles y eterno optimista como lo fue Mario Rodríguez, quién las corrió y saltó todas. En uno de esos saltos entre torres italianas, Rodríguez cabecea y cuenta con la complicidad del arquero italiano Giuliano Sartí, con algunas flaquezas ante el apriete rival, que al querer tomar el balón se le escurre entre las manos y entre las piernas. Cuando quiso reaccionar llegó a tomar la pelota pero esta ya había pasado la línea de gol que el árbitro brasileño Armando Marques convalida desde una inmejorable posición.


El gol de la victoria

Inter absorbe el impacto con dignidad e intenta una leve reacción adelantando sus líneas, pero la falta de fútbol es notoria. Independiente se aferra a ese inesperado triunfo con uñas y dientes con defensores que dejan el alma y un Pepé Santoro que se atajó todo. Daba para ilusionarse ante la revancha en Italia, pero esa será otra historia.

Las atajadas de Pepé Santoro
Una postal de la época. Mura y su bolsa de agua caliente.
Burganich, el hombre que borró de la cancha a Mario Rodríguez, gran mérito de Rodríguez que la única vez que pudo escaparse a la marca fué gol.
  
 
Luís Suarez, centrocampista del Inter.

Los festejos en el vestuario.



Próximo informe: Racing vs San Lorenzo

sábado 17 de septiembre de 2011

River vs Peñarol 1966

En otra de las re-ediciones de “Historias de Copas” que la revista “El Gráfico” publicaba en los ’80, no podía faltar la inexplicable? Final perdida por River en 1966 frente a Peñarol de Montevideo. Es archiconocida la historia del mote de “gallinas” que bien se ganó River y de la canchereada de Amadeo Carrizo al atajar un remate con el pecho. Pero con el paso del tiempo salieron a la luz otras cuestiones que ayudan a entender lo inexplicable. Primero vamos a recordar cómo llegaron River y Peñarol al tercer encuentro jugado en Santiago de Chile, el 20 de mayo de 1966.
Además de participar los campeones, por primera vez participaban los subcampeones de cada país. Esto produjo la deserción de los equipos brasileños (Palmeiras – Cruzeiro) por entender que se desnaturalizaba la competencia además de la desafiliación de la competencia de los equipos Colombianos (Millonarios – Dep. Cali) por irregularidades en los contratos de los jugadores  de toda la asociación colombiana. Esta situación hizo que se les abriera las puertas a equipos de mucho menos relieve.
River juega la primera fase con Lara y Dep. Italia de Venezuela, Alianza Lima y Universitario de Perú y Boca Juniors, Consiguiendo la clasificación los equipos argentinos.
En el grupo semifinal, River comparte el grupo con Guarany de Paraguay, Boca e Independiente. Aquí se produce un empate en el primer puesto entre los Rojos de Avellaneda y River que dirimen en un partido desempate en cancha de San Lorenzo, consiguiendo el pasaje a la final el equipo millonario por 2 – 1 con goles de Daniel Onega y Luís Cubilla, Artime para Independiente. Fue aquel recordado partido donde Cubilla le abre la pierna a Mura con un tajo de 10cm, luego de darle un tacazo en el muslo. Cubilla fue acusado de llevar un clavo en el botín, pero la realidad fue que tenía los tapones gastados del botín por el calentamiento previo sobre baldosa, quedando a la vista el fierro y convirtiendo el calzado en un arma letal. A partir de este suceso es cuando los árbitros tienen la obligación de revisar el calzado de todos los jugadores
Por el lado de Peñarol, Jugó la primera fase con los equipos ecuatorianos (Emelec – 9 de Octubre), los bolivianos (Jorge Wilstermann – Municipal) y Nacional de Uruguay. Pasan a la segunda fase los equipos Uruguayos y juegan el grupo semifinal con los chilenos de Universidad Católica, donde Peñarol logra imponerse y consigue la final  que jugara con River Plate.
Carrizo a los revolcones ante la presencia cercana y peligrosa
 de Julio César Abaddie. Amadeo se sintió desprotegido,
 ningún compañero cerca para respaldarlo.
La primera final se juega el 14 de mayo en Montevideo, imponiéndose Peñarol 2 – 0 con goles de Abaddie y Joya. Cuatro días más tarde se enfrentan en el Monumental y gana River 3 – 2 (Ermindo Onega x 2 y Sarnary para River, Spencer y Rocha para Peñarol), obligando a jugar un tercer encuentro en cancha neutral. La elegida fue el estadio nacional de Chile y Peñarol llegaba con ventaja a favor en goles, pero solo se tenía en cuenta esta ventaja en tiempo suplementario, obviamente si el partido terminaba empatado en los 90m.

Ahora sí, metiéndonos ya en el tercer partido final, tendríamos que enumerar todas las razones de porqué un equipo pierde una copa ya ganada.
1)      Indefectiblemente, la pelota atajada con el pecho por parte de Amadeo Carrizo enervó a propios y ajenos, porque los Uruguayos estaban entregados con el resultado hasta ese momento, ya que a los 18m. del segundo tiempo perdían 2 – 0 con goles de Daniel Onega y Jorge Solari, con una notable superioridad en el juego del equipo argentino.
Todos lo buscan a Solari.Acaba de convertir el segundo gol,
Sarnary alza los brazos y Ermindo y Más
abrazan al Indio.
2)      Luego de este suceso, los jugadores de Peñarol se sintieron tocados en su orgullo y se llevaron por delante a River en el tiempo que restaba por jugarse. Pero no solo por la famosa garra charrúa, sino porque los mismos compañeros de Carrizo dejaron solo al arquero, para que éste se hiciera cargo de su error. Se sabe que por respeto al colega de enfrente no hay que sobrarlo ni gastarlo. Y menos a un Uruguayo, que son muy respetuosos y caballeros pero que si los sobras, la patada más baja va a la altura del pecho. “Aguantátelos vos ahora” habrá sido el pensamiento de varios.
3)      Los uruguayos enojados en cancha no eran solamente los de Peñarol, porque River contaba en su equipo con dos uruguayos ex Peñarol. Roberto Matosas y Luís Cubilla. Fueron los primeros en recibir el impacto y los primeros en dejar de jugar estando en cancha. Tan notorio quedó este hecho, que el técnico de River Renato Cesarini, un hombre tranquilo y moderado, entró al vestuario al término del partido al grito de “a mí me traicionaron” por lo sucedido con Cubillas y Matosas. Cuesta creer que se hayan vendido, pero quién pone las manos en el fuego. Nos inclinamos a pensar que les afectó el patriotismo y les jugó en contra ver a compatriotas luchar como leones en la adversidad. Seguramente les habría gustado cambiar de camiseta en el mismo momento que se jugaba el partido, por más profesionales que fueran. Recordemos que era una época muy distinta a la nuestra, donde los principios y valores tenían peso propio, a diferencia de la actualidad, lamentablemente. Puro romanticismo.
Roberto Matosas y Luís Cubilla, los dos uruguayos ex Peñarol
que jugaron esa final para River.
Los gestos expresan todo.
4)      La displicencia general del equipo y el error táctico de Renato Cesarini también aportaron lo suyo para la derrota. Antonio Vespucio Liberti, presidente de River por aquel entonces, nunca le dejó de recriminar a Cesarini el cambio realizado en el entretiempo y que quizás fue tan determinante como la atajada de Carrizo. El confiado lateral izquierdo “Nicha” Sainz le dice al técnico “Profe, por qué no me saca ahora, si sigo, por ahí tengo que quedarme 20 ó 30 días parado” sabiendo que podía seguir y más en una final. Y Cesarini, que le gustaba ir al frente y soñaba con una goleada histórica, pasa a Jorge Solari de 3 y saca a Sainz(lateral) para que entre un gran cabeceador como Lallana (delantero)de 8. Pero el “loco” Lallana tenía un entuerto con los carboneros al frustrarse su transferencia al equipo uruguayo a principios de año y quería cobrársela, entró muy poco en el partido y se la pasó provocando a los uruguayos.
5)      Por último, al comenzar el segundo tiempo los jugadores Argentinos soñaban en voz alta con las “fragatas” (en alusión a los billetes de mil pesos viejos) y en las vacaciones que Liberti les había prometido en la hermosa Costa Azul del sureste de Francia. Claro que para que esto sucediera debían ganarle primero a Peñarol la copa y luego al poderosísimo Real Madrid la copa intercontinental (que luego Peñarol le ganaría al Real 2 - 0 en ambos encuentros) aprovechando el viaje a Europa, ya que el primer partido por lo general se jugaba en Sudamérica. Estaban tan confiados que hablaban más del Real Madrid que de jugar el segundo tiempo.
"Yo no entiendo nada" parece decir Amadeo Carrizo.
En 23 minutos Peñarol empató el partido
y hay que jugar el alargue. 
 Fue así como el Ecuatoriano Spencer iguala en 2 el partido en los 90m. reglamentarios, y ahí es donde empieza la desesperación de todo el equipo Argentino y cambia la historia, ya que en el suplementario River debía ganar si o si porque con el empate se coronaba campeón Peñarol, por aquella ventaja de goles a favor conseguida en los dos primeros partidos. River tenía en cancha para el suplementario el arquero, tres defensores y siete delanteros. Y la moral por el piso. Peñarol era un volcán que se llevó puesto lo que quedaba de River y Spencer y Rocha daban el resultado final de 4 – 2
Goncalvez, aquel aguerrido uruguayo que jugó la final para Peñarol, le ponía la frutilla en aquella entrevista de El Gráfico y decía lo siguiente: “El cambio lo producimos nosotros al comenzar el segundo tiempo. Nos estaban ganando con mucha comodidad y a aquel River era muy difícil sacarle la pelota. Por eso pensamos que más que cambios tácticos lo que necesitábamos era cambiar el clima del partido para salvar la vergüenza. Entramos desesperados y echamos mano a recursos ilícitos. Eso es cierto. Les hablábamos y hasta llegamos a decirles que si ganaban íbamos a ir a buscarlos al vestuario y al hotel. Las cosas se dieron de tal manera que era un clima de guerra del cual sacamos una gran ventaja, ante la pasividad de River. La diferencia temperamental la noté al día siguiente en la cafetería del aeropuerto cuando nos cruzamos los dos equipos. Uno de los nuestros fue a hablar por los altavoces y preguntó: “quién es el papá de River?, y otra voz contestó, Peñarol!!!”, que se escuchó en todo el aeropuerto y la risa fue incontenible de todos los presentes. Nos queríamos morir, bajamos las cabezas de la vergüenza. Si eso pasaba al revés todavía estábamos a las trompadas. Nosotros no íbamos a aceptar semejante cachada que ellos si aceptaron sin chistar.”
Esta es una historia donde alcanzar la verdad es muy difícil. Inverosímil. Absurdo. Inexplicable. Así es como comienzan las leyendas y los mitos. Y los sobrenombres.
La copa ya es de Peñarol. Se abrazan Goncalvez y Lezcano.
Matosas se acerca al grupo para felicitar a Zeni,
dirigente uruguayo.
Próximo informe: 1° Final copa Intercontinental: Independiente vs Internazionale de Milán 1964

domingo 24 de julio de 2011

Fernando Miele 1987

Creo que este es el mejor momento para publicar el reportaje echo por el gran Juvenal en la revista El Gráfico al entonces presidente de San Lorenzo Fernando Miele en mayo de 1987. Podría haberlo subido anteriormente, pero coincidía con las elecciones del club que finalmente se adjudicó Abdo y hubiera sonado a proselitismo. Por eso esperamos un poquito y dejamos a salvo la objetividad de toda sospecha y además, celebro no ser un mercenario que opina según el color del billete. Todo lo que se dijo, se dice y se dirá en este Blog es pura y exclusiva opinión de su titular, eso nos hace creíbles y es nuestro mayor capital, aunque muchos no coincidan con lo que lean. Podemos equivocarnos o no, pero siempre desde la buena leche.
Defenestrado como pocos, llevado a juicio como ninguno, Fernando Miele es rechazado por la mayoría de la maza societaria de San Lorenzo. Pero por suerte tenemos como testigo algo irrefutable como lo es el papel impreso de una revista, que con el paso del tiempo demuestra quién miente y quién no. Sin querer meternos en ninguna interna de club, quiero mostrar este reportaje de manera íntegra y original, a manera de mostrar algunas diferencias de como a veces la prensa en general puede subir o hundir a un tipo. José María Aguilar cuando era presidente de River en su momento, dijo: “Con la venta de Marcelo Salas techamos el Monumental”. Pues bien, no solo no techó nunca el estadio sino que además hizo estragos en un club que impensadamente termina jugando en la B nacional, y sin embargo la prensa fue sospechosamente muy benevolente con este oscuro personaje, que además de caminar alegremente entre todos nosotros sin que nadie le pida ningún tipo de explicación judicial, es premiado con un cargo en la FIFA como asesor letrado.
Recomiendo leer atentamente esta nota. Generalmente cuando vemos una revista vieja, los reportajes los pasamos de largo, pero este me llamó mucho la atención por lo que decía Fernando Miele apenas unos meses de haber asumido en el cargo y como después con el tiempo, el hombre hizo lo que decía que iba a hacer. De cómo se manejaba con técnicos, jugadores, con la prensa...de cómo manejaba a su gente teniéndolos “zumbando” defendiendo los intereses del club; A diferencia de otro ex presidente del mismo San Lorenzo como Savino, que era catalogado de bonachón, muy querido por jugadores de poca entrega y por el ambiente del fútbol en general, pero que se le iban los jugadores de las manos, recurriendo a artilugios legales que los mismos jugadores presentaban en tribunales para quedar libres, como fue el caso de Santiago Hirsig, que se fue por la ventana descapitalizando al club.
El paso del tiempo demuestra quién es quién y bueno es repasar un poco para sacar nuestras propias conclusiones, sin que los “formadores de opinión” manejen a las mazas de un lado hacia el otro.
Quiero agradecer a sanlorenzojugadores.blogspot.com por las imágenes cedidas
Podes recabar más información al respecto en: http://sanlorenzojugadores.blogspot.com/2008/04/carrillo.html
AQUI EL REPORTAJE
(ampliar para leer)


SAQUEN SUS PROPIAS CONCLUSIONES...