
El campeón de América era prácticamente imbatible por estas
tierras, con su buen juego que nos tuvo acostumbrado por muchos años. Pero por
estos años en donde no se conocía Internet, celulares e inclusive muy pocos
videos, poca información se tenía de los rivales y esto lo padeció
Independiente, porque el Inter dirigido por el argentino Helenio Herrera, “el
Mago”, con muy poquito logró embarullar al Rojo con algo que era prácticamente desconocido
en América. La táctica. Los italianos con un esquema férreo y gran disciplina
táctica, no dejó desarrollar el juego del equipo argentino con simples
movimientos.
Delanteros que anticipaban a defensores y defensores que
anticipaban a delanteros, de arriba y de abajo, mordiendo e imponiendo físico.
Inter era un clásico equipo italiano, correr mucho con mucha marca y cuando los
defensores anticipaban el juego una y otra vez de Independiente, lanzaban
pelotazos para que sus gigantes delanteros anticiparan a los defensores
argentinos, aguantando la presión de estos. Algo así como el Vélez de Bianchi,
que con los pelotazos de Chilavert al Turco Asad y al Turu Flores disfrutaron
de muchas vueltas. Para colmo, Independiente pierde a los 34m. del primer
tiempo a uno de sus hombres con mayor personalidad y solvencia, Tomás Rolan,
que cuando estaba jugando su mejor partido se lesiona y tiene que retirarse del
campo de juego. Al no permitirse cambios de jugadores como iba a suceder años
después, Independiente debió jugar con 10 el resto del encuentro, como si le
hubieran expulsado uno.
Ante esta situación, el empate que había venido a
buscar Inter era mirado con cariño también por el equipo argentino, que al
encontrarse con un jugador menos y su juego maniatado, equivoca el camino y
pretende jugar a lo que no sabía, quería correr más que los jugadores del
Inter, algo que estos hicieron toda la vida, y lanzar pelotazos al área
italiana en vez de poner el balón bajo la suela. Independiente pretendía jugar
como los italianos sin serlo, sin la preparación ni la mentalidad de estos.
Chocaban una y otra vez contra ese muro defensivo, desgastando físico y también
lo psíquico. La defensa tampoco ofrecía muchas garantías al faltar Rolan,
Acevedo y Ferreiro hacían lo que podían junto a Pepé Santoro, resolviendo
situaciones sobre la marcha.
Sin embargo la fortuna estaba del lado argentino, porque uno
de esos tantos pelotazos lanzados al área del Inter, encuentra el gol, gracias
al tenaz buscador de pelotas imposibles y eterno optimista como lo fue Mario Rodríguez,
quién las corrió y saltó todas. En uno de esos saltos entre torres italianas, Rodríguez
cabecea y cuenta con la complicidad del arquero italiano Giuliano Sartí, con
algunas flaquezas ante el apriete rival, que al querer tomar el balón se le
escurre entre las manos y entre las piernas. Cuando quiso reaccionar llegó a
tomar la pelota pero esta ya había pasado la línea de gol que el árbitro
brasileño Armando Marques convalida desde una inmejorable posición.
Inter absorbe el impacto con dignidad e intenta una leve
reacción adelantando sus líneas, pero la falta de fútbol es notoria. Independiente
se aferra a ese inesperado triunfo con uñas y dientes con defensores que dejan
el alma y un Pepé Santoro que se atajó todo.
Daba para ilusionarse ante la revancha en Italia, pero esa
será otra historia.
![]() |
La lesión de Rolan. |
![]() |
Santoro, salvando una y otra vez al Rojo. |
![]() |
El gol del triunfo. |
![]() |
Una postal de la época. Mura y su bolsa de agua caliente. |
![]() |
Burganich, el hombre que borró de la cancha a Mario Rodríguez,. Gran mérito de Rodríguez que la única vez que pudo escaparse a la marca fué gol. |
![]() |
Luís Suárez, centrocampista del Inter. |